Ruidos a horas intempestivas, cacas de perro por doquier, desperdicios por doquier en parques y calles, mobiliario urbano destrozado, …¿qué hay del respeto hacia los demás?
Siéntate en un banco de cualquier parque, preferentemente a la hora de la merienda, y observa. Llegan los padres con los niños recién salidos del colegio, dispuestos a zamparse en un santiamén la merienda. El padre retira el envoltorio y, ¿lo tira en la papelera más próxima?¿se lo guarda para posteriormente tirarlo en casa? ¡Noooo! Lo tira en el suelo, dándole una lección ejemplar a su hijo y amigos.
Pasea durante unos minutos por cualquier calle de tu ciudad, y observa. Con casi toda seguridad aparecerá un perro, seguido -con mayor o menor atención- a una distancia variable por su dueño, que intentará orinar y/o defecar en la misma acera bajo la atenta mirada de su bienamado protector. Espera y presta atención a la reacción del dueño: ¿disuadirá al can de sus intenciones, llevándolo a un sitio apropiado para ello?¿sacará rápidamente cualquier artefacto en el que depositar las heces del angustiado animal? ¡Noooo! Seguirá paseando como si tal cosa, mirando al infinito en el mejor de los casos, retándote con la mirada en el peor de ellos.
¿Y qué hacen los interfectos cuando les amonestas por su acción?¿Se muestran avergonzados, recogiendo el cuerpo del delito? ¡Noooo! Se ofenden sobremanera porque osas meterte en sus asuntos, te acusan de intentar apropiarte de las propiedades públicas –el parque/acera es de todos, esta no es tu casa- y, probablemente, a partir de ese día los tendrás allí a la hora prevista repitiendo la acción y buscándote con la mirada.
¿Necesitamos una buena educación o no?
Siéntate en un banco de cualquier parque, preferentemente a la hora de la merienda, y observa. Llegan los padres con los niños recién salidos del colegio, dispuestos a zamparse en un santiamén la merienda. El padre retira el envoltorio y, ¿lo tira en la papelera más próxima?¿se lo guarda para posteriormente tirarlo en casa? ¡Noooo! Lo tira en el suelo, dándole una lección ejemplar a su hijo y amigos.
Pasea durante unos minutos por cualquier calle de tu ciudad, y observa. Con casi toda seguridad aparecerá un perro, seguido -con mayor o menor atención- a una distancia variable por su dueño, que intentará orinar y/o defecar en la misma acera bajo la atenta mirada de su bienamado protector. Espera y presta atención a la reacción del dueño: ¿disuadirá al can de sus intenciones, llevándolo a un sitio apropiado para ello?¿sacará rápidamente cualquier artefacto en el que depositar las heces del angustiado animal? ¡Noooo! Seguirá paseando como si tal cosa, mirando al infinito en el mejor de los casos, retándote con la mirada en el peor de ellos.
¿Y qué hacen los interfectos cuando les amonestas por su acción?¿Se muestran avergonzados, recogiendo el cuerpo del delito? ¡Noooo! Se ofenden sobremanera porque osas meterte en sus asuntos, te acusan de intentar apropiarte de las propiedades públicas –el parque/acera es de todos, esta no es tu casa- y, probablemente, a partir de ese día los tendrás allí a la hora prevista repitiendo la acción y buscándote con la mirada.
¿Necesitamos una buena educación o no?
No hay comentarios:
Publicar un comentario