martes, 11 de mayo de 2010

Experiencias en la montaña

Llego, ruidoso, al país del silencio.

La violácea noche va tornándose día, y en su fuga se lleva consigo mis sonidos; así pues, comienzo a formar parte del insonoro mundo, que me acoge con la fresca calidez de la aurora.

Mis pasos se encaminan al inicio de la senda, furtivos, ansiosos por escapar del bullicio del asfalto, deseosos de libertad, hambrientos de naturaleza: piedras, barro, rocalla, matojos.

Despierto lentamente de mi urbano aletargamiento, saboreando con la experta lentitud del sabio catador los aromas del entorno. El esfuerzo físico y la influencia de la montaña comienzan a transformarme; mi yo animal, inmerso en el fondo de mi pozo interior, cubierto de llamadas telefónicas, conversaciones, tareas rutinarias y cientos de inanes tareas inherentes al “homo civilis”, emerge con rotunda presencia, reclamando su lugar.

Aumenta mi concentración, los sentidos se agudizan; el análisis deja paso a la intuición, los razonamientos a las sensaciones.

Tras tal explosión de lúcida animalidad, soy un ser nuevo. La metamorfosis vuelve a completarse, la lenta y pesada oruga se volvió mariposa y voló libre y feliz durante su existencia, para volver a iniciar el ciclo, de nuevo, una y otra vez.

viernes, 7 de mayo de 2010

¿Y porqué mataron a papá?

Esta tremenda pregunta, escuchada no sé en qué medio de comunicación, se la hizo un niño a su madre, buscando explicación a un hecho injustificable, como es el del asesinato a manos de un asesino etarra de un padre cuyo delito fue … ¿? Ninguno.

Esta simple y apabullante pregunta me tiene el corazón aprisionado y el alma angustiada desde que irrumpió repentinamente en mi, hace unas horas.

No dejo de pensar en las horas que el niño se pasará pensando en qué hizo su padre para que le mataran, en porqué sus amigos pueden jugar con su padre, abrazarlo, incluso reñir con él y enfadarse, y él no; en porqué su madre se encierra en el dormitorio llorando tras sus preguntas, incapaz de darle una respuesta.

Muchas noches, se acuesta con la esperanza de que al día siguiente, al despertarse, su padre se encuentre a su lado, acariciándole las mejillas y dándole un beso de buenos días, y entonces él se lanza alborozado a su cuello y lo rodea con sus brazos, comiéndoselo a besos, y entonces sabe que es feliz.

Pero eso no le pasa ninguna mañana, y poco a poco se resigna a ser infeliz, a vivir a medias, medio apagado.

¿Es que estos seres despreciables no tienen alma, no tienen seres queridos, no conocen el amor?¿Son insensibles a una caricia, a una mirada o a un gesto de un niño?

El simple gesto de escribir estas líneas hace correr ríos de lágrimas por mi rostro, abre cicatrices en mi corazón, desgarra mi alma. ¿Qué no provocará en este niño?

Levantaos contra la sinrazón de la muerte violenta, del asesinato en todas sus formas y maneras, despertad vuestros corazones y gritad atronadoramente en todos los foros y tertulias.

Ojalá pudiera hacer algo por ese niño, abrazarlo por las mañanas, acariciarlo suavemente para despertarlo de sus pesadillas, ayudarlo a ser un hombre,… Prometo acordarme de él en mis hijos. No puedo seguir, lo siento.

lunes, 2 de junio de 2008

El juego de la convicencia

Ruidos a horas intempestivas, cacas de perro por doquier, desperdicios por doquier en parques y calles, mobiliario urbano destrozado, …¿qué hay del respeto hacia los demás?

Siéntate en un banco de cualquier parque, preferentemente a la hora de la merienda, y observa. Llegan los padres con los niños recién salidos del colegio, dispuestos a zamparse en un santiamén la merienda. El padre retira el envoltorio y, ¿lo tira en la papelera más próxima?¿se lo guarda para posteriormente tirarlo en casa? ¡Noooo! Lo tira en el suelo, dándole una lección ejemplar a su hijo y amigos.

Pasea durante unos minutos por cualquier calle de tu ciudad, y observa. Con casi toda seguridad aparecerá un perro, seguido -con mayor o menor atención- a una distancia variable por su dueño, que intentará orinar y/o defecar en la misma acera bajo la atenta mirada de su bienamado protector. Espera y presta atención a la reacción del dueño: ¿disuadirá al can de sus intenciones, llevándolo a un sitio apropiado para ello?¿sacará rápidamente cualquier artefacto en el que depositar las heces del angustiado animal? ¡Noooo! Seguirá paseando como si tal cosa, mirando al infinito en el mejor de los casos, retándote con la mirada en el peor de ellos.

¿Y qué hacen los interfectos cuando les amonestas por su acción?¿Se muestran avergonzados, recogiendo el cuerpo del delito? ¡Noooo! Se ofenden sobremanera porque osas meterte en sus asuntos, te acusan de intentar apropiarte de las propiedades públicas –el parque/acera es de todos, esta no es tu casa- y, probablemente, a partir de ese día los tendrás allí a la hora prevista repitiendo la acción y buscándote con la mirada.

¿Necesitamos una buena educación o no?

viernes, 30 de mayo de 2008

La educación, mercancía entre políticos.

La educación, órgano vital para la formación de una sociedad libre y espiritualmente desarrollada , fábrica de cultura y librepensamiento, látigo implacable contra las tiranías y los abusos de poder, se ha convertido en moneda de cambio para la clase política española.
Los políticos y, por extensión, los gobiernos, conciben la educación como un arma para controlar a los individuos. Así pues, su interés no estriba en crear individuos con criterio propio, capaces de analizar las situaciones y elaborar una opinión independiente. No, por el contrario, su interés es el de crear individuos moldeables, manipulables, fáciles de manejar.
Un claro ejemplo lo tenemos en el desbordado interés de los gobiernos autonómicos por controlar la educación. Saben que, en un par de generaciones, habrán creado una masa social correctamente educada en los principios deseados.
Y es que lo fundamental en la labor de educar -bien lo saben eso los buenos profesores-, no es que el alumno recopile innumerable información acerca de las materias en cuestión, sino enseñar a razonar, elegir, debatir, dialogar, tener criterio propio,..., es decir, crear seres humanos adultos que sepan manejar su parte racional de manera independiente.
Y esto, actualmente, es cosa prohibida.

La tiranía de la humanidad

Guerras por doquier, mantenidas por oscuros intereses, hambrunas dramáticas en una parte del mundo mientras la otra parte se muere de obesidad, pobreza extrema y riqueza desmesurada, esquilmación de recursos naturales bajo la bandera del progreso, tiranías consentidas por las supuestas democracias, ...
¿Es este el mundo en el que queremos vivir?¿No vamos a luchar por darles algo mejor a nuestros hijos?¿O es más cómodo dar la espalda a la realidad y pasar por la vida sin pena ni gloria, adocenados como corderos que se dirigen al matadero?
En este blog intentaré sacudir las conciencias del que lo lea, pinchar con afilada aguja dónde más le duela, con el fin de que reaccionemos y nos rebelemos ante tanta tropelía.
Espero vuestra colaboración, no, la exijo. No debéis limitaros a leer, hay que actuar, hay que dar un paso adelante, y a ello os animo.